
La inteligencia emocional se refiere a nuestra capacidad para reaccionar e interactuar con otros, basada en un pensamiento lógico y dejando de lado los sentimientos.
- Conócete a ti mismo: analiza tu comportamiento y tu reacción ante las diferentes circunstancias del trabajo, sobre todo las negativas. Recuerda que siempre tendrás que hacerte responsable de tus actos.
- Pon atención a tu alrededor: analiza tu entorno y sé consciente de lo que pasa más allá de ti; sólo así podrás plantear tus metas y dirigir tus emociones de la manera más eficiente.
- El cuerpo comunica: aunque no digas una palabra, tu cuerpo se comunica a través de la postura, el tono de voz y los movimientos. Analiza tu lenguaje y el de tus colegas para actuar en consecuencia.
- Identifica aquello que te afecta: conocer las circunstancias que te alteran te permite emprender una estrategia para controlarlas y no caer en un punto de quiebre. El manejo de las emociones requiere mucha práctica y trabajo constante.
El conocimiento de uno mismo, de nuestra personalidad, nuestras capacidades y nuestros límites puede ser el catalizador que convierta nuestras habilidades en nuevas oportunidades para destacar en el ámbito laboral.

